Es difícil, ya lo sé, o al menos para mi es bien complicado, pero las ventajas de incluir un "no" entre las respuestas posibles a cualquier solicitud no pueden pasarse por alto. Por mucho que cueste, hay que aprender a decir no.
Quizás mi problema sea de cuna. Mi personalidad no ayuda mucho a negarme frecuentemente, y la mayor parte de mi vida viví rodeado en un ambiente donde había que asentir incluso cuando no se creía en ello. Esos "sí" impuestos que me han tocado vivir han terminado por deformar definitivamente el poco poder de negativa con el que nací, así que ahora la rehabilitación ha sido más complicada, pero indiscutiblemente ha valido la pena.
Concentrándome en mi trabajo, hay tres situaciones fundamentales donde la voluntad a negarnos es especialmente importante:
1. Adicionar nuevas características a un proyecto de software
Muchos proyectos de software son famosos pues nunca acaban, atados a clientes que adoran pedir y pedir cuánta funcionalidad les pasa por la mente sin pensar en cómo van a afectar el producto final. Muchas veces caemos en la trampa de "complacer al que paga", y contribuimos a hacer de nuestro entorno una bomba de tiempo que más temprano que tarde estallará.
No existe ninguna métrica que indique que "más" sea "mejor". De hecho, muchas veces es todo lo contrario. ¿Alguien conoce algún explorador de Internet de 200 MB, que a pesar de sus 200 opciones aún no es capaz de renderear decentemente una página web como otros de menos de 20 MB hacen? Sí, yo también conozco uno...
La calidad de un producto no se mide por cuántas cosas es capaz de hacer, sino por cuán bien hace las que determinan su razón de existir. Incluir un editor de código fuente en un procesador de texto no hace de éste un mejor editor, sino todo lo contrario. Esas desviaciones del negocio principal solo logran confundir y alejar usuarios.
Es aquí donde la voluntad de decir que "no" es extremadamente importante. Profesionalmente, y con la explicación adecuada, debemos guiar a nuestros clientes y hacerles comprender qué cosa puede añadirle valor a un producto, y qué cosa es un mero capricho que puede dar al traste con todo lo demás.
2. Cumplir con estimados de tiempo irracionales
¿Quién no ha pasado por esto? Todos quieren hacer más con menos. Muchas veces el tiempo disponible es ridículo, y de mejor o peor forma somos arrastrados a un compromiso que siempre termina afectándonos a nosotros mismos.
Pues, ¿saben qué?, ¡no! No se puede hacer en este tiempo, no se puede hacer con estos recursos, y definitivamente no voy yo a pagar los platos rotos al final de la historia - la soga siempre revienta por el lado más débil, ¿cierto?.
Hay que aprovechar el "hablen ahora o callen para siempre" para exponer nuestra opinión. Decir "no se puede" es mucho más saludable y profesional que hacer un compromiso que luego no podremos cumplir. Todos entienden eso, y aún así me asombra cuántos se pegan candela con un "sí" que ni ellos mismos creen.
3. Trabajar horas extras que afecten el desarrollo normal de nuestra vida.
"Salud primero que trabajo" decían siempre mi abuela y mi tía. Pero cuando uno acaba de salir del huevo no oye consejos ni de Pepe Grillo ni de nadie. Pero las personas crecen, y con el tiempo aprendí que todos necesitamos tiempo de ocio lejos del trabajo y una vida privada que nada tenga que ver con la oficina. Proteger ese espacio es respetarnos a nosotros mismos.
Trabajar horas extras puede ser económicamente beneficioso y muy importante en momentos puntuales para nuestra empresa, pero no debe convertirse en un hábito que dé al traste con nuestra persona. Además, hay suficientes razones para evitarlo. Muchas veces es mejor decir, "mañana lo resolvemos" a quemar todo el aceite antes de tiempo y luego quedarnos a oscuras el resto de la semana. Resumiendo, "Nope, hoy no trabajo tarde".
Así que no, es no
No importa cuántas veces haya que practicar frente al espejo. Cuánto antes aprendamos a decir que no, nuestra vida profesional dejará de verse afectada sin necesidad alguna. Con respeto, paciencia y profesionalidad, podemos hacer que un "no" sea una respuesta válida en cada situación donde un "sí" resultaría descabellado.
I agree with all three points, but the last one really is something I am guilty of. So much so that my boss has called me Saturday and Sunday asking me to jump on the system to fix a problem. Hell... I don't even have a corporate phone and if my boss cannot get my team lead, he calls me still.
ReplyDeleteI can definitively state that I have suffered from exhaustion, made a lot of errors in my code, and my moral... non existent.
"No" is a word I will be using more, whether they like it or not.
True. I'm still learning how to say "no" on those cases, and despite I'm getting better, sometimes you don't have an option.
ReplyDeleteEstamos de acuerdo. Hay momentos en la vida que hay que asumir un esfuerzo para los puntos 1 y 2. El punto 3 era muy complejo en nuestra realidad previa de FREELANCE (y diriamos que todos). Cuando eres un freelance, en nuestro pais de origen, sabemos que tenemos que comernos al leon, venga como venga, aceptar cualquier cambio, cualquier estiamdo de tiempo y hacer las horas extras que se necesiten.
ReplyDeleteSi por algo me decidi a migrar es tambien por esa causa: ya estaba cansado de no tener poder de decision sobre mis actos y eso incluia los proyectos y poder de decir: NO, ESO NO LO QUIERO HACER.
En tan solo 7 meses me he dado el placer de rechazar unas 50 ofertas de trabajo, minimo a 2 por semanas. Aunque al llegar a mexico tuve 3 meses tan intensos como los de Freelance fue algo coyuntural y ya todo ha vuelto a como debe ser.
Incluso ya dedico, desde hace mas de un mes, con una disciplina increible, tiempo al ejercicio fisico, correr y GYM. El cambio es radical en tu estado fisico, se los aconsejo. Comenzar poco a poco y despues el mismo cuerpo les pedira mas. Ahora, esto no seria posible sin acatar el punto 3. No a las horas extras a cambio de salud. Si el cuerpo te lo pide, pues bien, pero si no, priorice su salud que ya no somos niños.
saludos.
Que no somos niños? Quién dice? :)
ReplyDelete