Si vas a la tienda y no sabes qué comprar, probablemente regreses con menos dinero y más trastos para tirar cuando acabe el año. Si tus vacaciones llegan de sorpresa, lo más seguro es que el tiempo vuele y no puedas hacer ni la mitad de que lo que hubieses querido. Si no hay nada en tu lista para hoy, es muy posible que el día acabe sin lograr nada positivo.
La buena noticia es que todos sobrevivimos a estos errores.
Sin embargo, hay planes de los que no podemos darnos el lujo de escapar. Andar a ciegas muchas veces puede costar mucho más que tiempo o unos pocos dólares sobrantes. Andar a ciegas puede costarnos oportunidades, credibilidad, confianza, deseos, profesionalidad... Andar a ciegas puede girar nuestras vidas en la esquina equivocada, y para entonces ya será muy tarde virar atrás.
Improvisar tiene sus méritos, pero solo es saludable cuando no queda otro remedio. Cuando llega el momento, es mucho más reconfortante estar preparados.
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